Cuando los derechos humanos se convierten en instrumento de presión: Irán ante un Consejo de DDHH de la ONU atrapado por la geopolítica

GINEBRA – TEHERAN

La sesión especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU celebrada hoy en Ginebra dejó al descubierto algo más que un debate sobre Irán: expuso la profunda politización de un órgano llamado a defender principios universales. Bajo el lenguaje de los derechos humanos, se aprobó una resolución que funciona como instrumento de presión internacional, mientras voces críticas.

Ginebra, 23 de enero de 2026.


El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas celebró hoy su 39.ª sesión especial dedicada a la situación de los derechos humanos en la República Islámica de Irán, en un contexto marcado por una fuerte carga política y una profunda polarización entre Estados. La sesión concluyó con la aprobación de una resolución que, bajo un discurso formalmente anclado en los instrumentos internacionales de derechos humanos, constituye en la práctica un mecanismo de presión internacional sobre Irán, en un escenario geopolítico crecientemente tensionado .

Desde Teherán, el gobierno iraní y su representante ante la ONU en Ginebra, el embajador Ali Bahreini, emitieron una declaración en la que cuestionaron la legitimidad de esta sesión especial, denunciando que fue convocada “solo para ejercer presión contra Irán” y que no refleja una preocupación genuina por los derechos humanos, sino una «intervención política disfrazada de debate humanitario. Bahreini afirmó que su país no reconoce ni la sesión ni la resolución adoptada, calificándolas de instrumento de coerción y de doble rasero por parte de las potencias promotoras.

La resolución adoptada —promovida mayoritariamente por Estados europeos y aliados de Occidente— extiende el mandato de los mecanismos de investigación existentes sobre Irán y refuerza el rol de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos, así como del Relator Especial. Aunque el texto invoca la Carta de las Naciones Unidas, su contenido no menciona la injerencia de agentes de inteligencia extranjeros en los hechos violentos sucedidos en el país persa, no menciona las amenazas de EEUU contra el mismo y no menciona siquiera la cifra de muertes causadas por grupos terroristas. Todo esto en un contexto de oportunidad política que se inserta en una lógica de selectividad estructural, donde determinados Estados (en este caso Irán) son objeto de un escrutinio permanente mientras otras violaciones graves, incluso de carácter sistemático, permanecen fuera de la agenda del Consejo.

Resultado de la votación de la resolución aplicada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU contra Irán.

Una intervención crítica desde la plenaria: Maloca Internationale y AIDHDES

En este marco, Maloca InternationaleAIDHDES realizaron una intervención en plenaria que cuestionó abiertamente la orientación política de la sesión, defendiendo los principios fundamentales del derecho internacional público.

Durante la intervención, se denunció que esta sesión extraordinaria evidencia una vez más la politización creciente del Consejo, convertido progresivamente en un espacio donde los derechos humanos son utilizados como instrumento de presión geopolítica. Se recordó que Irán es un Estado miembro sujeto a la Carta de las Naciones Unidas, la cual consagra principios esenciales como la no injerencia en los asuntos internos, la igualdad soberana de los Estados y el respeto a la libre determinación de los pueblos.

La declaración subrayó que la invocación selectiva de violaciones, desligada del análisis de las amenazas externas, las operaciones encubiertas y las dinámicas de desestabilización regional, constituye una distorsión del marco jurídico internacional. En este sentido, se advirtió que en las últimas semanas Irán ha enfrentado actos de violencia interna vinculados a células terroristas e interferencias de inteligencia extranjeras, elementos sistemáticamente omitidos en el debate oficial del Consejo.

Por su parte, el embajador Ali Bahreini sostuvo ante la plenaria que esta sesión especial era un mecanismo para ejercer presión y no una respuesta genuina al sufrimiento del pueblo iraní. Bahreini detalló que Irán había establecido canales de diálogo nacionales con manifestantes pacíficos y que la escalada violenta ocurrió, según su versión, por acciones armadas y terroristas vinculadas a actores externos, manifestando así una visión alternativa de los hechos que contrasta con las narrativas predominantes en Occidente

Intervención de Maloca Internacional y AIDHDES en plenaria del CDH

Estados Unidos, belicismo y derechos humanos como pretexto

Uno de los ejes centrales de la intervención fue la denuncia del comportamiento belicoso de los Estados Unidos hacia Irán. Se señaló que las amenazas militares explícitas, las sanciones unilaterales y la retórica de confrontación responden a una estrategia neocolonial, en la que los derechos humanos son instrumentalizados para legitimar objetivos estratégicos y de control regional.

Desde esta perspectiva, se destacó que los mismos mecanismos de coerción aplicados contra Irán se reproducen en América Latina, el Caribe e incluso territorios estratégicos como Groenlandia, revelando un patrón global de agresión geopolítica que raramente es objeto de un escrutinio equivalente dentro del Consejo. Esta asimetría no es accidental: responde a la correlación de fuerzas del sistema internacional y al peso político de las potencias dominantes en los órganos multilaterales.

Lectura geopolítica: derechos humanos y crisis del orden internacional

Más allá del caso iraní, la sesión especial del 23 de enero de 2026 pone de relieve una crisis más profunda del orden internacional contemporáneo. El Consejo de Derechos Humanos, concebido como un órgano para la protección universal e indivisible de los derechos humanos, se ve crecientemente atravesado por lógicas de poder, donde el discurso jurídico-moral sirve para administrar conflictos geopolíticos.

Esta dinámica refleja la tensión entre un orden internacional formalmente basado en el derecho y una práctica real marcada por la coerción, las sanciones unilaterales y la amenaza del uso de la fuerza, en abierta contradicción con la Carta de la ONU. La insistencia en mecanismos de investigación selectivos, sin abordar las causas sistémicas de los conflictos —incluidas las políticas de asfixia económica y militar—, termina debilitando la legitimidad del propio sistema multilateral.

Actos terroristas financiados por servicios de inteligencia extranjera en actos violatorios de los DDHH.

Defender el derecho internacional frente a su instrumentalización

La intervención de Maloca Internationale y AIDHDES concluyó con un llamado claro: defender la paz y el derecho a la libre determinación, así como exigir el levantamiento de las medidas coercitivas unilaterales que afectan directamente al pueblo iraní y a otros pueblos del Sur Global. En un contexto de escalada discursiva y militar, la defensa coherente del derecho internacional no pasa por su aplicación selectiva, sino por su respeto integral y universal.

La sesión de hoy no solo deja un nuevo documento aprobado contra Irán; deja también en evidencia las profundas contradicciones de un sistema internacional que, mientras proclama la universalidad de los derechos humanos, los subordina cada vez más a los intereses estratégicos de las potencias dominantes.

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