Ginebra / Teherán, 1 de marzo 2026
La Asociación Internacional de Derechos Humanos y Desarrollo Social (AIDHDES) reafirma su condena con la mayor firmeza que exige la campaña militar ilegal lanzada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, que culminó en el asesinato del Líder Supremo, Ayatolá Alí Jameneí, abriendo una fase de confrontación regional de alcance imprevisible.
En el marco de esta escalada, AIDHDES expuso por medio de su consultor externo en DDHH via TeleSUR, que la eliminación física de un liderazgo político-religioso no “resuelve” un conflicto: lo prolonga, lo mitifica y lo transforma en un vector de movilización social y de choque civilizatorio percibido por millones, en un contexto donde el derecho internacional aparece cada vez más incapaz de contener la lógica de la fuerza.
1) Hechos recientes y expansión del teatro de operaciones
Según informes oficiales de EEUU, habría apoyado a Israel en ataques a infraestructuras estratégicas y centros de mando en territorio iraní. En el marco de la legitima defensa protegido por el art. 51 de la Carta de las Naciones Unidas, Teheran respondió contra objetivos israelíes e instalaciones militares estadounidenses en la región del Medio Oriente.
La dimensión más alarmante, por sus implicaciones jurídico-humanitarias, es el impacto directo sobre la población civil. En particular, un hospital en el área de Gandhi Street (Teherán) fue alcanzado por ataques, resultando en daños graves y evacuaciones.
Sobre ese ataque, AIDHDES ha recibido información —coincidente con materiales audiovisuales y reportes circulantes en redes y algunos medios— sobre afectaciones a infraestructura médica y evacuaciones de neonatos. En un entorno de guerra y propaganda, AIDHDES subraya que toda denuncia relativa a hospitales debe ser verificada por mecanismos independientes, pero recuerda que el solo hecho de que un hospital figure como sitio impactado exige investigación urgente, transparencia y rendición de cuentas.
2) El mensaje central de AIDHDES en teleSUR: la “decapitación” como doctrina de impunidad
El asesinato del Ayatolá Jameneí consolida una normalización de “golpes quirúrgicos” y ataques de decapitación como forma de política exterior: una doctrina de impunidad que erosiona las bases mínimas del sistema internacional y agrava el riesgo de conflictos prolongados.
El análisis también situó la escalada en una coyuntura histórica de declive hegemónico y de reacción de poder: cuando el orden basado en reglas se aplica de manera selectiva, el mensaje práctico al mundo es que la fuerza prima sobre el derecho. En ese vacío, la guerra se convierte en instrumento de disciplinamiento geopolítico y de control de rutas estratégicas como sucede ya en el Estrecho de Ormuz.
3) Marco jurídico: por qué estos ataques comprometen la Carta de la ONU y el Derecho Internacional Humanitario
AIDHDES reafirma que la piedra angular del orden internacional contemporáneo es la prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, salvo excepciones estrictas. El propio Secretario General de la ONU recordó explícitamente el estándar del derecho internacional pidiendo que las partes se abstengan de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado.
En términos jurídicos, la narrativa de ataques “preventivos” o “anticipatorios” suele invocarse para expandir unilateralmente las excepciones. Sin embargo, la legalidad del recurso a la fuerza exige criterios severos de necesidad e inmediatez y, en todo caso, no habilita campañas de “cambio de régimen” ni eliminaciones selectivas que aumentan el riesgo regional y debilitan la seguridad colectiva.
Incluso si se alegara un marco de hostilidades, el Derecho Internacional Humanitario (DIH) impone obligaciones innegociables: distinción, proporcionalidad y precaución, y una protección reforzada de bienes civiles, incluidos hospitales y unidades médicas. En consecuencia, cualquier ataque que alcance instalaciones sanitarias debe ser investigado y, de confirmarse violaciones, perseguido como crimen de guerra según los estándares internacionales aplicables.
4) La respuesta iraní y el derecho a la legítima defensa: un principio, no un cheque en blanco
AIDHDES subraya un punto esencial que suele ser diluido por el discurso dominante: si un Estado es atacado, existe el derecho a la legítima defensa conforme al artículo 51 de la Carta de la ONU. Pero ese derecho no es ilimitado: toda respuesta debe respetar el DIH y minimizar daños a civiles.
Lo políticamente decisivo es evitar el “truco” del falso equilibrio: no es lo mismo condenar la agresión inicial (uso unilateral de la fuerza) que equiparar automáticamente la agresión con la reacción defensiva. La comunidad internacional debe analizar secuencia, proporcionalidad, objetivos y legalidad.
5) OACNUDH (OHCHR): condena necesaria, pero persiste el doble rasero
AIDHDES toma nota del pronunciamiento del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, quien declaró que deplora los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, así como las represalias posteriores.
Comunicado de la OACNUDH : https://www.ohchr.org/en/press-releases/2026/02/turk-deplores-strikes-against-iran-and-retaliation
AIDHDES aplaude el comunicado en ese sentido, pero advierte que la OACNUDH hubiese podido tomar una posición más justa, neutra y despolitizada en la sesión extraordinaria sobre Iran hace un par de semanas. La situación geopolítica tuvo que ponerse peligrosa para que este tipo de declaraciones surgiera, mas sigue conservando un doble rasero estructural: se condena la escalada “en abstracto”, pero no se protege con la misma energía el principio jurídico que la origina —la prohibición del uso unilateral de la fuerza— ni se activan con igual determinación mecanismos efectivos de responsabilidad cuando los perpetradores pertenecen al eje de poder atlántico. La credibilidad del sistema depende de una regla simple: una sola legalidad, no dos.
6) Dimensión geoestratégica: del “shock” militar a la acumulación de fuerzas
El análisis presentado por AIDHDES en teleSUR destacó dos ritmos de poder en pugna:
- Washington y Tel Aviv operan desde la conmoción (shock), buscando imponer hechos consumados.
- Otros polos (incluyendo actores euroasiáticos) tienden a estrategias de acumulación de fuerzas y desgaste prolongado del adversario. 260301.
La consecuencia inmediata es una guerra que ya no se circunscribe a un solo territorio: golpea cadenas energéticas, rutas marítimas y equilibrios internos de múltiples países. En este marco, se ha sintetizado la escalada en una cronología que muestra la rápida expansión de la confrontación y su traducción regional.
7) Posición de AIDHDES
- Condenamos los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y exigimos el cese inmediato de operaciones que incrementan el riesgo de guerra regional.
- Exigimos investigación internacional independiente sobre impactos a civiles e infraestructura sanitaria, incluido el hospital reportado en el área de Gandhi Street.
- Exigimos respeto y defensa a la Carta de la ONU, notablemente donde menciona la prohibición del uso de la fuerza y el estándar de responsabilidad por violaciones graves.
- Rechazamos la normalización de asesinatos políticos y “decapitación” como herramienta de política exterior, por su incompatibilidad con un orden internacional mínimamente estable.

