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¿Quién define los derechos humanos? Xiong’an abre el debate sobre una gobernanza con voz para el Sur Global

XIONG’AN

En el Foro de Gobernanza Global celebrado en China, AIDHDES, representada por David Lopez, participó junto a destacadas personalidades internacionales, como G. Katrougalos, Chang Jian, Peter Herrmann, Zhang Yonghe y Efem Nkam Ubi, entre otras. Abordaron un desafío común: convertir los principios en derechos efectivos y lograr una mayor pluralidad en la construcción de la agenda internacional.
¿Qué se dijo? A continuación, los detalles.

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XIONG’AN, 26 de octubre de 2026.

¿Cómo se mide el avance de los derechos humanos: por las declaraciones aprobadas o por los cambios concretos en la vida de las personas? Esa pregunta marcó el panel «La nueva arena de la gobernanza global de los derechos humanos: del consenso conceptual a la implementación práctica», celebrado ayer en el Foro de Gobernanza Global de Xiong’an, China.

El panel formó parte del Foro de Gobernanza Global desarrollado del 23 al 25 de octubre de 2026 bajo el lema «Reconstruir la confianza y la cooperación: reformar y mejorar la gobernanza global en un mundo en transformación». Su debate sobre derechos humanos mostró que la distancia entre los compromisos y su cumplimiento sigue siendo una cuestión central del multilateralismo. AIDHDES, representada por su consultor externo, David Lopez, fue panelista en compañía de actores mundialmente importantes de talla internacional mundial. A continuación, los hechos.

Descolonización, multipolaridad y diálogo

El Experto Independiente de Naciones Unidas G. Katrougalos y ex ministro de relaciones exteriores de Grecia recordó que la comprensión contemporánea de los derechos humanos no fue producto exclusivo de debates académicos: también se transformó por las luchas de los pueblos y los cambios en el equilibrio internacional. Situó la descolonización como un momento decisivo para ampliar esa comprensión y vinculó la libre determinación con el derecho al desarrollo y la indivisibilidad de los derechos civiles, políticos, económicos y sociales.

Katrougalos sostuvo que un mundo multipolar puede ampliar la igualdad soberana y la capacidad de los Estados para definir sus propios caminos, pero advirtió que necesita multilateralismo para no derivar en fragmentación. Defendió, además, el diálogo entre civilizaciones como condición para proteger los derechos fundamentales.

Por su parte, la intervención de Peter Herrmann, investigador en el Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad Central del Sur y asesor principall de de la Asociación Internacional de Calidad Social (IQS), complementó esta idea desde la necesidad de escuchar cómo evolucionan los derechos «desde abajo», a partir de la realidad de los pueblos. Propuso abordar abiertamente las diferencias de interpretación y mantener una conversación honesta sobre los desafíos y sus límites. También destacó la importancia de involucrar a jóvenes y niños y de promover intercambios locales mediante la educación, el arte y el deporte.

También fue importante la declaración del profesor Zhang Yonghe, Director Ejecutivo del Instituto de Derechos Humanos de la prestigiosa Universidad del Sudoeste de Ciencia Política y Derecho (SWUPL) y galardonado con el Premio de Derecho Li Buyun.

Zhang destacó el vínculo inseparable entre la paz y el desarrollo. Explicó que, en chino, «desarrollo pacífico» expresa una unidad conceptual, que propuso denominar en inglés «pvelopment»: sin paz no puede haber desarrollo y sin desarrollo no puede sostenerse la paz. Con esta propuesta de denominación en inglés, quiso subrayar que ambos objetivos deben abordarse de manera conjunta.

© AIDHDES. Panelistas del evento.

El árbol de Chang Jian: discurso, mecanismos y consenso

El profesor Chang Jian explicó la arquitectura de la gobernanza global de los derechos humanos mediante una imagen sencilla: un árbol. Cada una de sus partes representa un componente de esa arquitectura:

  • La copa: el discurso, que comprende las normas, las declaraciones y los conceptos.
  • El tronco: los mecanismos de protección y supervisión.
  • Las raíces: el consenso entre sociedades, Estados y culturas.

La metáfora señala una fragilidad concreta: si las raíces no se nutren de experiencias diversas, el árbol entero pierde fuerza. Chang advirtió sobre la hegemonía en el discurso, la politización y los dobles estándares en los mecanismos y la fragmentación del consenso. También destacó una brecha: mientras los países en desarrollo suelen defender el derecho al desarrollo, este recibe menos atención en los planteamientos de los países desarrollados, tradicionalmente occidentales.

Su análisis invita a preguntarse quién tiene autoridad para definir las normas, qué prioridades se consideran universales y si las experiencias del Sur Global participan en su elaboración o aparecen solo como objeto de evaluación.

Del derecho enunciado a la vida cotidiana

El profesor Efem Nkam Ubi, Director de Estudios en el Instituto Nigeriano de Asuntos Internacionales (NIIA, por sus siglas en inglés) en Lagos, desde su experiencia y perspectiva africanas, planteó una prueba práctica: los derechos humanos solo cobran significado cuando se reflejan en agua potable, hospitales que funcionan, voces escuchadas y tribunales que responden. Recalcó que los derechos son universales, indivisibles e interdependientes y que la soberanía implica responsabilidad hacia la población.

Ubi defendió que África tenga influencia efectiva en las decisiones, las reglas y la asignación de recursos, no solo presencia formal en los espacios internacionales. También propuso aprovechar los mecanismos existentes, basar la evaluación en evidencia independiente, financiar las prioridades y exigir rendición de cuentas pública.

Davis Gruber, al abordar América Latina y el Caribe, conectó los derechos humanos con la justicia social, la alimentación, la vivienda, la educación y la protección ambiental. Subrayó que la seguridad alimentaria exige soberanía alimentaria, acceso equitativo a la tierra, reforma agraria y apoyo a la agricultura familiar y campesina. También destacó el potencial de la agroecología y la importancia de incorporar los conocimientos indígenas y tradicionales a la ciencia y la innovación.

Su conclusión coincidió con el eje práctico del panel: el éxito de la gobernanza no debería medirse por el número de declaraciones, sino por la capacidad de las políticas públicas y la cooperación internacional para mejorar la vida de las comunidades.

David López: los pueblos deben ser coautores de los derechos

En representación de AIDHDES, el colombiano David López, consultor externo de derechos humanos de la organización, situó el debate en su dimensión histórica y geopolítica. «Los derechos humanos no nacieron en Ginebra ni en Filadelfia», afirmó. «Fueron conquistados por pueblos que resistieron la concentración de la tierra, la esclavitud y el imperialismo».

López sostuvo que los pueblos no deben limitarse a recibir normas definidas en los centros tradicionales de poder: deben participar en su construcción. Cuestionó los dobles estándares y señaló que la aplicación selectiva de los principios erosiona la legitimidad del sistema internacional. En ese marco, mencionó Gaza, Irán, Venezuela y Cuba para denunciar lo que considera una distribución desigual de la atención y la presión internacionales.

Como propuesta institucional, presentó la iniciativa de AIDHDES de promover un foro anual sobre la descolonización de los derechos humanos, frente al auge del fascismo en Europa y América Latina, con participación de organizaciones sociales, Estados y pueblos del Sur Global. La finalidad sería ampliar el diálogo sobre el sentido de los derechos, reconocer las experiencias históricamente excluidas y discutir cómo traducirlas en prioridades y prácticas internacionales.

©CGTN. Entrevista a  David López, consultor externo de AIDHDES sobre el Foro de Gobernanza Global 2026 en Xiong’an (China). 

Descolonizar los derechos humanos no significa abandonar su universalidad ni justificar abusos de ningún Estado. Significa hacerla efectiva mediante participación igualitaria, coherencia en su aplicación y atención a las desigualdades históricas y materiales. El derecho internacional reconoce tanto la libre determinación de los pueblos como el derecho al desarrollo y su participación en los procesos que afectan su futuro. 

El conjunto de las intervenciones trazó una agenda común: ampliar la participación, reducir la aplicación selectiva, fortalecer la cooperación y evaluar los resultados en la vida cotidiana. La metáfora del árbol ayuda a entender por qué estas tareas están conectadas: sin consenso y participación —las raíces—, las instituciones y las normas pierden legitimidad; sin mecanismos eficaces —el tronco—, el discurso no alcanza a proteger a las personas.

El panel dejó así una pregunta abierta para la gobernanza global: ¿puede hablarse de derechos verdaderamente universales si los pueblos afectados no participan en su definición y evaluación? Para AIDHDES, la respuesta pasa por reconocerlos como protagonistas y coautores, asegurando que los principios se traduzcan en dignidad, protección y justicia concretas.

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