La salud no puede ser rehén de la geopolítica: AIDHDES interviene en el Foro Social 2026

GINEBRA

Cuando la falta de energía puede paralizar un hospital, la geopolítica ya está golpeando el derecho a la salud. En el Foro Social de la ONU, AIDHDES defendió la soberanía sanitaria y llamó a hacer de los derechos humanos una realidad universal, sin dobles estándares ni subordinación de los pueblos.

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Ginebra, 30 de octubre de 2026

En el Palacio de las Naciones, el Foro Social 2026 del Consejo de Derechos Humanos abrió un debate urgente: ¿cómo garantizar el derecho a la salud cuando la deuda, la reducción de la financiación internacional, los conflictos y la desigualdad condicionan la capacidad de los países para proteger a sus pueblos?

Durante dos jornadas, Estados, organismos internacionales, especialistas y organizaciones de la sociedad civil se reúnen en Ginebra para examinar la contribución de la cooperación y la solidaridad internacionales —incluida la cooperación Sur-Sur— a la realización del derecho de toda persona al más alto nivel posible de salud física y mental. AIDHDES participó activamente en este diálogo e intervino en el Punto 2: “Medidas coercitivas unilaterales, soberanía y derecho a la salud”. 

Un espacio para debatir quién puede hacer efectivo el derecho a la salud

El Foro Social es una reunión anual convocada por el Consejo de Derechos Humanos. Su valor reside en reunir, en un espacio de diálogo abierto, a representantes estatales, sociedad civil y otros actores para discutir cuestiones sociales y de derechos humanos. La resolución que orienta la edición de 2026 reafirma la importancia de las organizaciones de base y de las personas en situación de vulnerabilidad, en particular de los países en desarrollo, y prevé que las conclusiones y recomendaciones del Foro se presenten al Consejo en su 65.º período de sesiones.

En la apertura, las intervenciones de representantes del Consejo de Derechos Humanos, de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y de la Organización Mundial de la Salud situaron el debate en un contexto de fuertes presiones. Se advirtió sobre sistemas sanitarios debilitados por la disminución de la ayuda, el peso del servicio de la deuda y la falta de recursos; sobre la desigualdad en el acceso a medicamentos y tecnologías; y sobre el costo humano de los conflictos y los ataques contra instalaciones y personal sanitario. El mensaje fue claro: la cooperación debe medirse por su efecto en la vida de las personas, no solo por los compromisos anunciados.

AIDHDES: soberanía y derecho a la salud

En el Punto 2, AIDHDES planteó una pregunta que atraviesa el debate internacional: ¿qué universalidad tienen los derechos humanos cuando la salud de un pueblo puede convertirse en instrumento de dominación geopolítica?

@UNTV. Intervención de AIDHDES en ITEM 2 del Foro Social de Naciones Unidas 2026.

La intervención señaló que, en el caso de Cuba, décadas de bloqueo estadounidense y las restricciones energéticas agravan las dificultades para el funcionamiento hospitalario y el acceso a tratamientos esenciales. AIDHDES subrayó que, cuando falta electricidad en un hospital, la coerción económica deja de ser una abstracción y amenaza directamente la vida. Esta es la lectura institucional presentada por la organización en el Foro: las medidas coercitivas unilaterales deben evaluarse también por sus consecuencias concretas sobre el sistema sanitario y la población civil.

La organización pidió evaluar esos efectos y garantizar el acceso a suministros médicos y energéticos. Recordó, además, que ninguna potencia está por encima del derecho internacional y que los derechos humanos no pueden aplicarse con criterios distintos según la alineación política de un Estado. La defensa de la soberanía, en esta perspectiva, no se plantea como una excepción a los derechos humanos, sino como parte de las condiciones que permiten a los pueblos decidir sus prioridades y sostener políticas públicas esenciales.

AIDHDES también advirtió sobre el avance de discursos de extrema derecha y prácticas autoritarias que normalizan la exclusión, la militarización y el desprecio por la soberanía popular. El desafío es defender los derechos humanos de manera coherente: denunciar la presión externa que afecta a la población y, al mismo tiempo, exigir que todos los Estados cumplan sus obligaciones de proteger la dignidad y el bienestar de las personas.

La agenda de este año abordó cinco asuntos estrechamente conectados: la caída de la financiación internacional para la salud; el margen fiscal y político de los Estados; el acceso equitativo a medicamentos y tecnologías; la protección de la atención sanitaria en conflictos armados; y la transformación digital de los sistemas de salud. El programa parte de una premisa fundamental: el derecho a la salud y el derecho al desarrollo se refuerzan mutuamente. La salud requiere servicios disponibles, accesibles, aceptables y de calidad, pero también agua, alimentación, vivienda, saneamiento, información y condiciones de vida dignas. OHCHR

De la declaración a la justicia material

La discusión de Ginebra expone una contradicción estructural: se reconoce la salud como derecho universal, mientras que las reglas de financiación, deuda, comercio y propiedad intelectual pueden dejar a numerosos países sin margen suficiente para garantizarlo. Cuando los recursos públicos se destinan prioritariamente al pago de la deuda, cuando se recorta la cooperación o cuando medicamentos y tecnologías quedan fuera del alcance de quienes más los necesitan, la igualdad formal no se traduce en igualdad real.

Por eso, la cooperación internacional debe fortalecer capacidades nacionales, facilitar el acceso a medicamentos y tecnología, apoyar sistemas públicos y respetar las prioridades definidas por cada sociedad. La cooperación Sur-Sur puede contribuir a ese objetivo mediante el intercambio de conocimientos y experiencias entre países, con relaciones de aprendizaje mutuo y solidaridad entre iguales. Para que sea efectiva, debe ampliar la autonomía sanitaria, no reproducir dependencias ni trasladar las decisiones a quienes controlan el financiamiento o la innovación.

Este enfoque converge con la propuesta que AIDHDES impulsa desde hace un año: crear un Foro Anual sobre la Descolonización de los Derechos Humanos, abierto a Estados, organizaciones sociales y organizaciones no gubernamentales. Descolonizar los derechos humanos significa hacer que su universalidad sea real: que todos los pueblos puedan participar en la definición de las normas y prioridades, que las obligaciones se apliquen sin dobles estándares y que la dignidad se traduzca en condiciones materiales de vida.

El Foro Social continúa hoy, 30 de octubre, y culmina al cierre de la jornada. AIDHDES podría volver a intervenir durante las deliberaciones; de producirse, esa participación prolongará el llamado a situar la soberanía sanitaria, la solidaridad internacional y la descolonización de los derechos humanos en el centro de las respuestas globales.

La salud no debe quedar subordinada a la geopolítica. Debe ser una prioridad pública, un derecho efectivo y una responsabilidad compartida.

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