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El desarrollo se mide en vidas: AIDHDES, invitada de honor en el foro por un Asia-Pacífico inclusivo

JINAN (CHN)

AIDHDES participó como invitada de honor en el foro sobre desarrollo inclusivo y bienestar público de la Asia-Pacific Civil Society Conference. Desde Jinan, organizaciones de distintos países defendieron una cooperación centrada en la salud, la dignidad, la soberanía y el derecho de todos los pueblos a compartir equitativamente los beneficios del desarrollo.

Jinan, China — 3 de septiembre de 2026. 

Un modelo de desarrollo revela su verdadera naturaleza no en la altura de sus edificios ni en el volumen de sus inversiones, sino en la vida cotidiana de sus pueblos: en el acceso a la salud, la educación, el agua, la alimentación, el trabajo digno y la posibilidad real de construir un futuro.

Con esta convicción, la Asociación Internacional de Derechos Humanos y Desarrollo Social (AIDHDES) participó, en calidad de invitada, en el foro temático paralelo “Desarrollo universalmente beneficioso e inclusivo y bienestar público”, celebrado en el marco de la Asia-Pacific Civil Society Conference.

Organizado en Jinan bajo el lema “Construir puentes mediante la salud, fortalecer vínculos mediante el servicio”, el encuentro reunió a representantes de organizaciones sociales, instituciones médicas, fundaciones y organismos de China, Camboya, Kenia, Filipinas, Myanmar, Tailandia, Sri Lanka y otras partes del mundo.

Una región ante sus propias contradicciones

Las intervenciones partieron de un diagnóstico compartido: el mundo atraviesa una etapa marcada por déficits de paz, desarrollo, seguridad y gobernanza, mientras las desigualdades sociales, los conflictos, las emergencias sanitarias y la crisis climática golpean con mayor fuerza a las comunidades históricamente relegadas.

Frente a esta realidad, los participantes destacaron el ascenso colectivo del Sur Global y la necesidad de construir relaciones internacionales basadas en la igualdad, el respeto a las particularidades nacionales, el beneficio mutuo y la cooperación entre los pueblos. También se subrayó el aporte de las iniciativas globales propuestas por China en materia de desarrollo, seguridad, civilización y gobernanza.

@AIDHDES. Dr. Daren Paul Katigbak, Vicepresidente del Consejo de Administración de la IPPF (Kenia)

Desde Camboya se defendió un desarrollo centrado en las personas, donde una carretera rural, una escuela, una fuente de agua potable o el acceso digital puedan transformar concretamente la vida de una comunidad. Desde Kenia se destacó la necesidad de un entorno institucional que permita a las organizaciones sociales actuar con responsabilidad, transparencia y capacidad de innovación, sin perder su vínculo con las realidades locales.

Este enfoque coincide con la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo, que reconoce el derecho de todas las personas y pueblos a participar, contribuir y disfrutar de un desarrollo económico, social, cultural y político basado en una distribución justa de sus beneficios.

De beneficiarios pasivos a protagonistas del desarrollo

Uno de los consensos más importantes fue que las comunidades no deben ser tratadas como receptoras pasivas de asistencia. Deben participar en la identificación de sus necesidades, en la toma de decisiones y en la administración de los proyectos que afectan sus vidas.

Las experiencias presentadas hicieron tangible esta idea: centros para niños en situación de calle en Manila; restauración comunitaria de manglares y generación de medios de subsistencia en Myanmar; atención integral a la primera infancia; formación profesional para jóvenes; proyectos de salud reproductiva en Camboya; seguridad alimentaria para personas mayores en Tailandia; atención oftalmológica en Asia y África; y capacitación de personal médico para fortalecer las capacidades sanitarias nacionales.

@ AIDHDES. Jaime Leandro Benedicto, Fundador de Bantu Filipinas.

La medicina tradicional china y el Ayurveda de Sri Lanka también fueron presentados como patrimonios vivos capaces de contribuir a la prevención, la salud comunitaria y el diálogo entre civilizaciones, siempre que su preservación, investigación y difusión respeten el conocimiento de los pueblos y no queden subordinadas exclusivamente a intereses comerciales.

La salud como derecho y puente entre los pueblos

El foro recordó que la salud no puede separarse de la alimentación, el trabajo, el medioambiente, la educación, la igualdad entre mujeres y hombres o la protección social. Tampoco puede depender de la capacidad de pago.

Esta discusión resulta especialmente urgente: la Organización Mundial de la Salud estima que 4.600 millones de personas todavía no disponen de cobertura completa de servicios esenciales, mientras 2.100 millones afrontan dificultades económicas debido a gastos sanitarios directos. La cobertura sanitaria universal continúa siendo, por tanto, una promesa incumplida para buena parte de la humanidad.

Las iniciativas “pequeñas pero inteligentes” presentadas en Jinan demostraron que un proyecto de escala limitada puede producir transformaciones profundas cuando responde a necesidades reales, desarrolla capacidades locales y establece relaciones duraderas. Sin embargo, para AIDHDES, la filantropía y la cooperación civil deben complementar —y nunca sustituir— las obligaciones de los Estados, la inversión pública y la construcción de sistemas universales de protección social.

@ AIDHDES. Dr. Zhang Chunsheng, Presidente de la Alianza de la Caridad China. Ex viceministro de Asuntos Civiles y miembro del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.

Cuando la salud, la educación o la alimentación dependen únicamente de la caridad ocasional, continúan siendo privilegios. Cuando son garantizadas mediante políticas públicas, participación popular y cooperación internacional justa, se convierten verdaderamente en derechos.

Una cooperación que no reproduzca dependencias

En términos geopolíticos, el encuentro proyectó una concepción de la cooperación diferente de los antiguos esquemas verticales entre donantes y receptores. La transferencia de conocimientos y tecnologías, la formación de profesionales locales, el respeto a la soberanía y la apropiación comunitaria fueron señalados como condiciones fundamentales para evitar nuevas dependencias.

La Iniciativa de la Franja y la Ruta apareció así no solamente como una red de puertos, carreteras o intercambios comerciales, sino también como una posible vía para compartir salud, educación, conocimientos y capacidades productivas. Su contribución histórica dependerá de que los proyectos mantengan una orientación pública, social y ambiental, respeten las decisiones de cada pueblo y distribuyan equitativamente sus beneficios.

La urgencia es evidente. Según la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico, la región corre el riesgo de incumplir el 88 % de las metas mensurables de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030. No basta, por consiguiente, con administrar las desigualdades: es necesario transformar las estructuras que las producen.

@AIDHDES. Dra. Rache Bayani Keyvani, Representante principal de la Oficina de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones Unidas en Nueva York.

Para AIDHDES, el mensaje que deja Jinan es inequívoco: el desarrollo no debe ser una concesión del mercado ni el privilegio de unos pocos, sino un derecho de los pueblos. La salud puede ser un puente entre naciones, pero ese puente necesita pilares sólidos: paz, soberanía, redistribución, servicios públicos, participación comunitaria y solidaridad internacional.

Un Asia-Pacífico que coloque la vida por encima del beneficio privado no solo estará construyendo bienestar regional. Estará contribuyendo a un orden internacional más democrático, equilibrado y verdaderamente humano.

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