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AIDHDES alerta desde Ginebra: cuando el derecho internacional deja de ser un límite al poder

GINEBRA

Desde Ginebra, AIDHDES alerta: la violación del derecho internacional en Venezuela abre un precedente que amenaza a toda la comunidad internacional. En entrevistas a TeleSUR y RT en Inglés, David Lopez expone cómo el uso de la fuerza y la Doctrina Monroe reconfigurada ponen en riesgo la soberanía, los derechos humanos y la paz global.

Ginebra, 7 de enero de 2026

AIDHDES volvió a situarse en el centro del debate geopolítico internacional tras dos intervenciones mediáticas de alto nivel: una entrevista concedida a TeleSUR sobre Groenlandia y Europa, y una participación en un panel de RT en inglés, centrado en Venezuela y la reactivación de la Doctrina Monroe. En ambas, David Lopez, consultor en derechos humanos con sede en Ginebra, formuló una advertencia clara: el orden jurídico internacional atraviesa una fase de erosión profunda, con implicaciones que trascienden ampliamente el caso venezolano.

En su intervención para TeleSUR, Lopez subrayó la gravedad jurídica de las acciones recientes de Estados Unidos contra Venezuela, recordando que se trata de una violación directa del artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza salvo en legítima defensa o con autorización expresa del Consejo de Seguridad. Según explicó, no se dio ninguna de esas condiciones, lo que convierte estos hechos en un precedente extremadamente peligroso para el sistema internacional en su conjunto.

Entrevista con TeleSUR.


El análisis fue más allá del caso venezolano. Desde AIDHDES se advirtió que, si este tipo de acciones quedan impunes, ningún Estado está a salvo, incluidos miembros de la Unión Europea. Groenlandia y Dinamarca aparecen en este contexto no como actores periféricos, sino como posibles objetivos de una lógica de poder que ya no reconoce límites jurídicos claros. La entrevista estableció un paralelismo histórico inquietante: cuando el derecho internacional deja de operar como freno, la política internacional tiende a deslizarse hacia la coerción abierta y la normalización de la fuerza.

Esta lectura se profundizó en el panel de RT en inglés, donde David Lopez contextualizó los hechos del 3 de enero contra Venezuela dentro de una reinterpretación expansiva de la Doctrina Monroe. Lo que en el siglo XIX se presentó como un rechazo al colonialismo europeo, explicó, ha evolucionado hacia un instrumento de excepcionalismo regional, utilizado para justificar intervenciones, sanciones y acciones coercitivas contra gobiernos que no se alinean con los intereses de Washington.

Desde esta perspectiva, Venezuela no es un caso aislado, sino un punto de resistencia estatal frente a un modelo de dominación que combina sanciones económicas, presión diplomática y, cada vez más, demostraciones directas de fuerza. Lopez fue enfático al señalar que el problema central no es ideológico, sino jurídico y humanitario: cuando un jefe de Estado es atacado o vulnerado fuera de los marcos multilaterales, el daño alcanza al conjunto del sistema de derechos humanos y de protección internacional.

El panel coincidió en que esta lógica no se limita a Venezuela. Las amenazas explícitas o implícitas contra Colombia, México, Cuba y otros países de la región revelan una estrategia más amplia: impedir que América Latina consolide relaciones soberanas en un mundo crecientemente multipolar. En ese sentido, las intervenciones destacaron que el uso selectivo del discurso de la democracia y los derechos humanos funciona como herramienta de legitimación, mientras se vacía de contenido el propio derecho internacional que dice defenderse.

Entrevista con RT en Inglés

Desde AIDHDES, el mensaje final fue contundente: si los mecanismos jurídicos internacionales no se utilizan y se defienden activamente, el mundo corre el riesgo de regresar a una lógica de fuerza similar a la de los períodos más oscuros del siglo XX. La denuncia formal presentada ante la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos no es, por tanto, un gesto simbólico, sino un intento deliberado de reactivar el derecho como límite al poder y como instrumento de protección colectiva.

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