Ginebra, 27 de marzo 2026
En un contexto de creciente tensión geopolítica y violaciones sistemáticas del derecho internacional, la Asociación Internacional de Derechos Humanos y Desarrollo Social (AIDHDES) ha decidido dar un paso al frente. Junto a la Asociación Suiza-Cuba y la Internacional Antifascista —capítulo Suiza—, AIDHDES asume el copatrocinio del contundente comunicado fechado el 26 de marzo de 2026, en el que se insta al Consejo Federal suizo a abandonar su neutralidad pasiva y convertirse en garante activo de la liberación del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, la diputada Cilia Flores.
El documento, dirigido a las autoridades helvéticas desde Ginebra, epicentro del sistema multilateral de derechos humanos, no solo denuncia el secuestro de los líderes venezolanos como un hecho aberrante, sino que coloca a Suiza ante un espejo: el de su propia tradición jurídica y humanitaria. La decisión de AIDHDES de respaldar este texto no es un gesto menor. Implica asumir una posición de principios que entiende la defensa de la soberanía como la primera trinchera en la lucha contra la restauración imperialista.
Geopolítica: el secuestro como método del intervencionismo globalista
Lejos de ser un hecho aislado, la captura de Maduro y Flores el 3 de enero de 2026 responde a una lógica que desde hace décadas impulsa el núcleo corporativista y atlantista: la militarización de la justicia, la criminalización de líderes soberanos y la apropiación de recursos naturales bajo el ropaje de falsas narrativas. El comunicado es claro al señalar que los cargos de “narcotráfico” no son más que un pretexto fabricado por la administración Trump para legitimar una intervención que, en el fondo, busca apoderarse ilegalmente de las riquezas venezolanas.
Esta operación revela la esencia del modelo globalista: imponer gobiernos funcionales a los centros de poder financiero y estratégico mediante la desestabilización, el bloqueo económico y, cuando es necesario, la captura directa de jefes de Estado. La fragilidad del derecho internacional frente a estas prácticas se vuelve evidente y Suiza, en tanto depositaria de los Convenios de Ginebra y sede de organismos clave, no puede seguir actuando como un espectador institucional.
Suiza ante el dilema: ¿neutralidad o complicidad?
El comunicado copatrocinado por AIDHDES hace un llamado directo al Consejo Federal para que pase de las palabras a los hechos. Si bien el Departamento Federal de Asuntos Exteriores (DFAE) calificó oportunamente el ataque contra Venezuela como una violación del derecho internacional, esa declaración ha resultado insuficiente. La exigencia es clara: Suiza debe ofrecer sus buenos oficios para la liberación inmediata de los líderes venezolanos y defender sin ambages la Carta de las Naciones Unidas.
En caso de que el gobierno suizo se abstenga de actuar, el comunicado plantea una interrogante ineludible: ¿puede un país que se precia de su tradición humanitaria mantenerse al margen mientras un jefe de Estado constitucional es secuestrado y sometido a un proceso judicial arbitrario que viola el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos? Los realizadores del informe avisan que no. La inacción suiza, de prolongarse, dejaría aun más expuesto al pais europeo. Quedaría así en el ojo del huracán de la comunidad internacional el valor de su neutralidad.
Desde la legalidad nacional e internacional, los argumentos son firmes. Suiza tiene la obligación jurídica de promover el respeto a los principios de no intervención y prohibición del uso de la fuerza. Su propio rol como Estado anfitrión y garante de convenciones internacionales la convierte en responsable de no avalar, siquiera por silencio, procesos judiciales que se sustentan en pretextos geopolíticos y violan las más elementales garantías del debido proceso.
Por la liberación y contra la impunidad atlantista
El copatrocinio de AIDHDES no es un gesto declarativo. Es un acto de compromiso con la soberanía de Venezuela, con el derecho internacional y con la tradición antifascista que se alza contra las pretensiones hegemónicas del eje occidentalista. La organización hace propio cada punto del comunicado, especialmente la exigencia de que Suiza garantice el derecho a la defensa de los detenidos y rechace cualquier forma de asistencia judicial a un proceso que califica de “manifiestamente injusto y arbitrario”.
La liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores no es solo un reclamo humanitario. Es un test para la vigencia del orden internacional. Si Suiza, con su peso diplomático y su tradición jurídica, decide no actuar, estará enviando un mensaje devastador: que ningún Estado —ni siquiera los que albergan los principales foros de derechos humanos— está dispuesto a enfrentar la lógica depredadora del imperialismo contemporáneo.
Desde la trinchera del derecho, la soberanía y la solidaridad internacionalista, AIDHDES reafirma su llamado al Consejo Federal. Las palabras ya están dichas. Ha llegado el momento de los hechos.u neutralidad será sinónimo de coherencia jurídica o de silencio estratégico.
Comunicado en inglés y español :

