Durban +25: AIDHDES denuncia en la ONU la hipocresía global frente al racismo estructural

GINEBRA

A 25 años de Durban, el racismo estructural no ha desaparecido: se ha transformado y consolidado en el orden global. Desde la ONU, AIDHDES denuncia los dobles estándares, la falta de voluntad política y la hipocresía de las potencias que evitan reconocer su responsabilidad histórica. ¿Solidaridad internacional… o gestión estratégica de la desigualdad?

Ginebra, abril de 2026 

En el marco del 5° Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre los Afrodescendientes, la Asociación Internacional de Derechos Humanos y Desarrollo Social (AIDHDES) intervino en sesión plenaria con un mensaje contundente: a 25 años de la Declaración y Programa de Acción de Durban, el racismo estructural sigue siendo un componente funcional del orden internacional contemporáneo.

La intervención se produjo en el panel dedicado al fortalecimiento de la solidaridad mundial con las personas afrodescendientes, un espacio clave para evaluar los avances —y las profundas limitaciones— en la implementación de uno de los instrumentos más importantes en la lucha global contra el racismo.

Durban: de compromiso histórico a deuda estructural

Adoptada en 2001, la Declaración de Durban estableció un marco integral para combatir el racismo, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. Sin embargo, como subrayó AIDHDES, su aplicación ha sido fragmentaria, selectiva y, en muchos casos, subordinada a intereses geopolíticos.

A pesar de las obligaciones jurídicas derivadas de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (ICERD), amplios sectores de la población afrodescendiente continúan enfrentando exclusión sistemática en ámbitos clave como el acceso a la justicia, la educación, el empleo y la participación política.

Para AIDHDES, esta brecha entre norma y realidad no responde a una falta de instrumentos, sino a una falta de voluntad política estructural.

Derecho internacional y doble estándar: una crítica frontal

Durante su intervención, la organización denunció la persistencia de un doble estándar en la aplicación del derecho internacional. Mientras algunos Estados promueven discursos en favor de los derechos humanos, evitan asumir responsabilidades históricas vinculadas a la esclavitud, el colonialismo y sus consecuencias contemporáneas.

En este sentido, AIDHDES hizo referencia a la reciente votación en la Asamblea General de la ONU sobre la resolución A/80/L.48, relativa al reconocimiento de la trata transatlántica de esclavos como crimen contra la humanidad, en la que varios países occidentales optaron por abstenerse o votar en contra.

Este tipo de posicionamientos, según la organización, evidencia una resistencia estructural a reconocer la dimensión histórica del racismo y sus implicaciones jurídicas actuales, particularmente en lo que respecta a la reparación.

Intervención de AIDHDES en el 5° Foro Permanente de Pueblos Afrodescendientes de las Naciones Unidas, por David LOPEZ, Consultor externo de DDHH.

Geopolítica del racismo: entre sanciones y desigualdad global

Más allá del plano declarativo, AIDHDES introdujo un análisis geopolítico de gran calado: el racismo estructural no puede entenderse sin considerar las dinámicas del sistema internacional.

Las medidas coercitivas unilaterales —incluidas sanciones económicas— fueron señaladas como instrumentos que, en la práctica, afectan de manera desproporcionada a las poblaciones afrodescendientes en países del Sur Global. Estas políticas, que contravienen los principios de la Carta de las Naciones Unidas, contribuyen a profundizar desigualdades estructurales y limitar el acceso a derechos fundamentales.

Desde esta perspectiva, la lucha contra el racismo exige también una revisión crítica del orden económico internacional, en el que corporaciones transnacionales y centros de poder financiero continúan reproduciendo patrones históricos de explotación y exclusión.

Soberanía, justicia histórica y Sur Global

Frente a este escenario, AIDHDES defendió la necesidad de avanzar hacia una solidaridad internacional basada en la soberanía de los pueblos y en el reconocimiento de la deuda histórica derivada de la esclavitud.

La organización destacó los procesos en curso en países como Colombia, Venezuela y Cuba, donde se han impulsado políticas orientadas a la inclusión social, la justicia racial y la recuperación de la memoria histórica desde una perspectiva soberana.

Estos procesos, aunque diversos, representan —según la intervención— intentos concretos de romper con la dependencia estructural y construir modelos alternativos de desarrollo centrados en la equidad.

Durban como hoja de ruta: entre vigencia y urgencia

AIDHDES concluyó su intervención subrayando que la Declaración de Durban sigue siendo plenamente vigente, pero su eficacia depende de una implementación coherente, integral y despolitizada.

En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, crisis económicas y reconfiguración del poder global, la lucha contra el racismo no puede limitarse a discursos simbólicos. Requiere acciones estructurales, mecanismos de rendición de cuentas y una transformación profunda de las relaciones internacionales.

A 25 años de Durban, la pregunta sigue abierta: ¿está la comunidad internacional dispuesta a enfrentar las raíces del racismo o continuará administrando sus consecuencias?

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