Ginebra acoge hoy una nueva sesión del Grupo de Trabajo de Expertos de la ONU sobre Afrodescendientes: entre memoria, justicia y acción internacional

GINEBRA

Hoy, Ginebra vuelve a situarse en el centro del debate global sobre justicia racial. En el marco del 25º aniversario de Durban, el Grupo de Trabajo de Expertos de la ONU sobre Afrodescendientes sesiona con una pregunta clave: ¿cómo transformar compromisos históricos en cambios reales?
AIDHDES estuvo presente como observador, siguiendo de cerca un diálogo que reafirma que la lucha contra el racismo no admite dilaciones, ni selectividades.

Ginebra, 20 de abril 2026

Este 20 de abril de 2026, en el Palais des Nations en Ginebra, sesiona la 38ª reunión del Grupo de Trabajo de Expertos sobre las Personas de Ascendencia Africana del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en el marco de la conmemoración del 25º aniversario de la Declaración y Programa de Acción de Durban. Se trata de un espacio clave donde convergen Estados, expertos independientes, organizaciones internacionales y sociedad civil para evaluar avances y desafíos en la lucha contra el racismo estructural a escala global.

La jornada, estructurada en sesiones de mañana y tarde, articula debates sustantivos en torno a dos ejes centrales: por un lado, la vigencia del marco de Durban como instrumento normativo internacional; por otro, el desarrollo de agendas contemporáneas vinculadas a la justicia reparadora, las políticas públicas y las transformaciones estructurales necesarias para garantizar la igualdad real.

Durante la sesión de la mañana, los intercambios giraron en torno al lanzamiento de publicaciones conmemorativas de Durban+25 y la necesidad de traducir compromisos históricos en medidas concretas. En este contexto, se destacó la importancia de consolidar marcos jurídicos nacionales robustos, capaces de garantizar la igualdad de trato y de combatir la discriminación racial desde una perspectiva integral. Asimismo, se insistió en la necesidad de fortalecer las instituciones públicas y los mecanismos de acceso efectivo a la justicia, así como en la urgencia de enfrentar fenómenos contemporáneos como el discurso de odio, amplificado por entornos digitales y dinámicas de polarización social .

Las intervenciones de diversas delegaciones evidenciaron un consenso relevante: el racismo no constituye una abstracción, sino una realidad material que impacta de manera diferenciada en el acceso a derechos fundamentales como la educación, la vivienda, el empleo o la participación política. En este sentido, varios Estados reafirmaron su compromiso con la implementación efectiva del marco de Durban, reconociendo al mismo tiempo las limitaciones persistentes derivadas de déficits de voluntad política y de desigualdades estructurales aún no resueltas.

En paralelo, la intervención de representantes de América Latina, África y otras regiones subrayó el papel central de la memoria histórica en la construcción de políticas públicas orientadas a la justicia. La trata transatlántica de personas esclavizadas fue reiteradamente señalada como un crimen de la mayor gravedad, cuyas consecuencias siguen presentes en las configuraciones sociales contemporáneas. Este reconocimiento no se plantea únicamente como un ejercicio simbólico, sino como un punto de partida para avanzar hacia mecanismos efectivos de reparación, incluyendo restitución, compensación y garantías de no repetición.

La participación de la sociedad civil aportó una dimensión particularmente significativa al debate. Organizaciones afrodescendientes insistieron en la necesidad de fortalecer la educación como herramienta transformadora, así como en la urgencia de visibilizar las múltiples formas de discriminación interseccional que afectan a estas comunidades. Asimismo, se enfatizó la importancia de incorporar datos desagregados que permitan dimensionar con precisión las desigualdades existentes y orientar políticas públicas basadas en evidencia.

Delegaciones de la sociedad civil con apoyo al Estado de Palestina

En este marco, la Asociación Internacional de Derechos Humanos y Desarrollo Social (AIDHDES) participó en la sesión de la mañana en calidad de observador, siguiendo de cerca los debates y contribuciones presentadas por los distintos actores. Su presencia se inscribe en una línea de trabajo sostenida en el ámbito multilateral, orientada a promover una lectura integral de los derechos humanos que articule justicia social, soberanía de los pueblos y cooperación internacional efectiva.

La sesión de la tarde continuará con un enfoque específico sobre la agenda de reparaciones impulsada por la Unión Africana, examinando avances recientes y perspectivas futuras. Este segmento se perfila como uno de los espacios más relevantes del día, en tanto aborda una de las cuestiones más sensibles y estructurales del debate internacional contemporáneo.

A veinticinco años de Durban, la discusión en Ginebra pone de relieve una tensión persistente entre normas y realidades. Si bien el marco jurídico internacional ha evolucionado de manera significativa, su implementación sigue siendo desigual. En este contexto, el fortalecimiento del multilateralismo aparece no como una opción, sino como una condición necesaria para avanzar hacia un orden internacional más equitativo, donde la dignidad de los pueblos afrodescendientes ocupe un lugar central en la agenda global.

No obstante, diversos posicionamientos dejaron entrever una preocupación recurrente respecto a la coherencia de ciertos actores occidentales, cuyas políticas exteriores y prácticas internas continúan mostrando tensiones con los principios que promueven en el plano multilateral. La selectividad en la aplicación de estándares de derechos humanos, así como la persistencia de desigualdades estructurales en sus propias sociedades, particularmente en materia de discriminación racial, acceso a la justicia y uso desproporcionado de la fuerza, debilitan la credibilidad de sus compromisos internacionales. Esta brecha entre discurso y práctica fue señalada indirectamente en varios intercambios, evidenciando la necesidad de avanzar hacia enfoques más consistentes, basados en el respeto efectivo del derecho internacional y en una cooperación verdaderamente equitativa entre los Estados.

Lejos de limitarse a una conmemoración, esta sesión reafirma que la lucha contra el racismo exige coherencia, voluntad política y mecanismos concretos de transformación. En ello reside, precisamente, la relevancia de este espacio.

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