Ginebra, 19 de enero de 2026
En una reciente entrevista concedida a TeleSUR, David López, Consultor externo en DDHH de AIDHDES, ofreció un análisis contundente sobre la decisión del gobierno de Estados Unidos de poner en alerta a cerca de 1.500 soldados frente a las protestas sociales vinculadas a la migración.
Lejos de tratarse de una medida aislada de “seguridad”, López sostuvo que esta decisión evidencia una crisis profunda de legitimidad institucional, acompañada de una fractura social creciente y del agotamiento de los mecanismos civiles y políticos que Estados Unidos afirma defender a nivel internacional. Según el análisis, la respuesta militar a demandas sociales internas revela la incapacidad estructural del Estado estadounidense para resolver conflictos sociales por vías democráticas y civiles.
Desde una perspectiva jurídico-constitucional, el representante de AIDHDES alertó sobre la contradicción que supone el recurso a mecanismos de excepción frente al espíritu del Posse Comitatus Act, norma que limita el uso de las fuerzas armadas en funciones policiales. La eventual activación del Insurrection Act, explicó, sitúa al país en un escenario de excepcionalidad que erosiona la neutralidad democrática y abre la puerta a respuestas coercitivas frente al disenso social.

López subrayó que este patrón no es nuevo. Recordó precedentes como Ferguson y el asesinato de George Floyd, señalando que la actual coyuntura reproduce una lógica de militarización de la protesta y de securitización de los conflictos sociales, en la que las demandas populares pasan a ser tratadas como amenazas a la seguridad nacional. En este marco, la migración se construye como un “enemigo interno”, funcional a políticas de disciplinamiento social.
El análisis también se inscribe en una lectura geopolítica más amplia. Para AIDHDES, la militarización interna refleja, además de una violacion al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, un declive hegemónico y una creciente incapacidad del poder estadounidense para gestionar la polarización social, económica y racial. La externalización de conflictos, las intervenciones militares fallidas y el uso recurrente de la coerción —tanto fuera como dentro de sus fronteras— son, según López, síntomas de una economía política del poder en crisis.
Finalmente, el consultor advirtió que estas dinámicas no solo afectan al pueblo estadounidense, sino que tienen consecuencias globales. Frente a ello, llamó a romper el cerco mediático, fortalecer la solidaridad internacional y construir unidad desde abajo, destacando el rol de medios alternativos en la visibilización de análisis críticos que cuestionan las narrativas dominantes y defienden los derechos humanos frente a la represión y la militarización.
En calidad de organización defensora y promotora de DDHH, AIDHDES reafirma su compromiso con la denuncia de las regresiones democráticas, la defensa del derecho a la protesta y la vigilancia crítica de las políticas que, bajo el pretexto de la seguridad, vulneran derechos fundamentales y profundizan las desigualdades sociales.

